NoticiasCon el apoyo del PNUD/PDHL-Cuba: ¡Que viva nuestra
escuela!
Texto y fotos de Alberto D. Pérez, Oficial de
Información, ONU/Cuba
En
plena Sierra Maestra, entre montañas, discurre el río Guisa hacia
una enorme represa que atesora sus aguas. Y descolgada entre esas elevaciones
emerge una simpática localidad agrícola: la pequeña Victorino,
enlazados sus 1,409 habitantes con su cabecera municipal por una increíble
carretera que sube, baja, entra y sale de las montañas, entre árboles
floridos, desfiladeros y precipicios.
Victorino respira agricultura. El
principal cultivo es el café, que hay que ordeñar casi verticalmente
en las laderas de las montañas. También tiene frutales y cultivos
varios, entre los que sobresalen los cítricos, los mangos y las guayabas.
Es una zona gran productora de miel ecológica, muy solicitada puesto que
está desprovista de productos químicos. Victorino
sirve de asiento a un enorme instituto preuniversitario en el campo (IPUEC), nombrado
Alcibíades Santos, que prepara a cientos de jóvenes
de una extensa zona montañosa para que puedan ser más útiles
a la sociedad.
Los 82 alumnos de la escuela primaria Eugenio González
han recibido el aliento amigo de la cooperación internacional. Por conducto
del Programa de Desarrollo Humano Local (PDHL/Cuba), del PNUD, el Comité
de la ciudad italiana de Foligno aportó equipos de refrigeración,
ventiladores y un acondicionador de aire para el laboratorio de computación. A
su vez, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) se encargó
de solucionar las necesidades de agua corriente de la escuela con la instalación
de un tanque elevado para recibir el líquido de manantiales de montaña,
la red de tuberías y las tazas sanitarias.
Hasta hace unos pocos
meses, los alumnos recibieron un suplemento nutritivo de galletas fortificadas
con micronutrientes y un cereal líquido aportado por el Programa Mundial
de Alimentos (PMA). Próximamente se reanudará el abasto con un cereal
reforzado de maíz con soya conocido como CSB-- para prevenir casos
de anemia por falta de hierro. Los cuatro primeros grados de enseñanza
primaria asisten a la sesión de la mañana, y los grados cuarto,
quinto y sexto reciben clases por la tarde. Los alumnos utilizan la sala de computación
para familiarizarse y aprender esta técnica imprescindible en la vida moderna. Los
escolares, dice Heriberto Leyva, maestro de cuarto grado, tienen acceso a la información
más avanzada a través de las teleclases. Este sistema de instrucción
asegura-- ha dado excelentes resultados en el país y garantiza que
ningún alumno, por remota que esté su escuela, quede al margen de
la educación más actualizada.
Las escuelas ubicadas en las
zonas más recónditas que carecen de suministro eléctrico
utilizan la energía fotovoltáica para alimentar los televisores,
computadoras, luminarias y ventiladores y receptores satelitales, allí
donde sean necesarios. Cientos de escuelas de montaña están así
equipadas en Cuba, afirma. Estamos muy agradecidos a Foligno,
al PNUD y su Programa de Desarrollo Humano Local, a UNICEF, al PMA, dice
este veterano maestro de montaña. Con su apoyo nos sentimos muy,
muy felices en este lugar tan hermoso, concluye. |