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En plena Sierra Maestra granmense: !Un hospital en busca de pacientes!

Texto y fotos de Alberto D. Pérez

Entre las montañas de la Sierra Maestra, el hospital rural "Juan Manuel Marquez"Recortada contra las verdes elevaciones de la Sierra Maestra en la provincia de Granma, a sólo unos metros del cauce intramontano del río Guisa, una edificación blanca de dos pisos, con puertas y ventanas cerradas parece estar inhabitada.

Y así es… ¡o casi! Semi-borrado por la acción del Sol y el tiempo, leo en su fachada: “Hospital Rural Juan Manuel Márquez, Victorino”.

Esta instalación médica fue la primera construida en zonas montañosas cubanas después del triunfo del movimiento armado popular, del 1 de enero de 1959.

Lleva el nombre de uno de los héroes de esa gesta. Fue el segundo jefe de la expedición comandada por Fidel Castro que trajo a combatientes en el yate Granma para luchar por la libertad de Cuba.

“Este edificio parece estar inhabitado”, digo a un hombre alto, grueso, vestido con una bata médica y un estetoscopio al cuello, junto a una enfermera joven.

“Sólo tenemos una cama ocupada de las 16 disponibles”, responde este galeno, que se identifica como Reinerio González Guerra, Director del Hospital Rural, acompañado por la enfermera Yanné Carranza Aguilar.

Ambos están de guardia. “Pero nos pasamos la jornada sin pacientes. Aquí ya nadie se enferma”, dice, con aspecto relajado.

El Director del Hospital está de guardia,. Le acompaña una enfermera¿Y, por qué?, le pregunto. “Vivimos, asegura, en una zona muy tranquila y muy saludable. La inmensa mayoría de las personas de esta comunidad de Victorino trabaja a cielo abierto, en labores agrícolas o forestales. Es decir, hacen ejercicio y comen bien y balaceadamente. Ingredientes esenciales para una buena salud. Pero la clave, insiste, es la medicina preventiva, y esa la aplicamos con todo interés y energía”.

El pequeño hospital ha recibido un importante apoyo de la región italiana de Foligno a través del Programa de Desarrollo Humano Local, estrategia del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para el avance descentralizada.

“Nos han donado numerosos equipos médicos y de recreación, así como refrigeradores, ventiladores y la reparación del techo del hospital. Con su apoyo reparamos un vehículo todoterreno, excelente para las montañas. Todo nos es muy, pero muy útil, y lo agradecemos profundamente”, expresa.

“Recibimos el respaldo de personal médico y paramédico especializado y estamos listos para convertirnos en la primera sede universitaria rural de medicina en la zona. Ya tenemos actividad docente en nuestro centro, y para ello disponemos de nuestras seis camas de obstetricia, seis de pediatría y cuatro de medicina, así como de un laboratorio clínico, servicios de estomatología, ultrasonido y rayos X.”, informa Reinerio, y agrega:

“Algo importante: los nuevos recursos humanos que estamos formando son de esta zona y aquí se quedan”.

Aire puro y vida sana“Y para cuando haga falta --acota Yanné, la enfermera-- nos apoya una ambulancia de cuidados intensivos, lista para trasladar al gran hospital provincial de Bayamo a cualquier paciente que así lo requiera”.

El Director del centro insiste en agradecer la generosidad del Comité de la ciudad italiana de Foligno. “Toda la población sabe de esta ayuda y la agradece desde el fondo de sus corazones. Gracias, Foligno, y gracias también al PDHL/Cuba”.

Cae la tarde sobre la Sierra Maestra. El médico y la enfermera se despiden y caminan de regreso al pequeño hospital, ahora huérfano de pacientes. Podría pensarse que una institución así, vacía, es inútil.

Pero es exactamente todo lo contrario: Sus camas vacías son expresión de la excelente salud colectiva y del eficiente trabajo de prevención en la zona. Felicidades al Sistema médico de Victorino: ¡Así se hace!

 
Pub: Marzo 17, 2008