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Tortugas marinas a salvo de los depredadores

Jóvenes  cubanas ayudan a una tortuga a depositar sus huevos en la fina arena costera de Guanahacabibes.Con el apoyo de estudiantes, Cuba defiende a estos quelonios

Jóvenes cubanos universitarios y de la enseñanza media superior se aprestan este verano a participar nuevamente en la protección del desove y nacimiento de pequeñas tortugas en las paradisíacas playas de esta península tropical, en el extremo occidental de la mayor isla del Caribe.

Esta operación de rescate, iniciada hace poco más de una década, se propone poner a salvo varias especies de tortugas acosadas implacablemente por depredadores animales y humanos, que en algunos casos amenazan con la desaparición de estos quelonios.

Las tortugas se aparean en el océano y luego las hembras avanzan hacia playas seleccionadas donde escarban un hueco en la arena y colocan allí hasta un centenar de huevos.

Muchas veces, mientras están enfrascadas en el desove, son víctimas de los depredadores, violencia que provoca la muerte de la tortuga y de los huevos. Por otra parte, cuando las pequeñas tortugas rompen los huevos y emergen de la arena otros enemigos las acosan en el trayecto hacia la playa, diezmando su número significativamente.

“A partir de la segunda quincena de mayo, dice Osmani Borrego. Subdirector del Parque Nacional de Guanahacabibes, comienzan las tortugas a llegar a las playas de Guanahacabibes. Con alguna antelación –agrega--, estudiantes de la enseñanza preuniversitaria de Pinar del Río hacen pasantías en el lugar, limpiándolo de escombros que arroja el mar y preparando las condiciones para que los quelonios puedan poner sus huevos”.

Captada en el momento que deposita sus huevos en la arena, esta tortuga verde –en peligro de extinción —disfruta en Guanahacabibes de la posibilidad de reproducirse bajo protección.Concluida esta tarea, toca el turno a los estudiantes de la Universidad de La Habana, que se ofrecen como voluntarios durante un período de sus vacaciones estivales. Convocados por el Centro de Investigaciones Marinas de esa casa de altos estudios, los jóvenes ayudan a las tortugas en su tarea de reproducción, relata, por su parte, Lázaro Márquez, Director del Parque Nacional enclavado en la zona, y que constituye la principal área de la Reserva de la Biosfera “Península de Guanahacabibes”.

Esta Península ofrece playas de una hermosura sin par y es el hábitat de especies tan disímiles como cocodrilos e iguanas, entre los grandes lagartos; cangrejos diversos; veintenas de variedades de aves, incluida la más pequeña en el mundo: el zunzuncito; las más diversas especies marinas así como caballos, jutías y bovinos salvajes y otros mamíferos, todos los cuales aprovechan las facilidades que les ofrece un hábitat sin depredadores.

Cientos de amantes de la naturaleza de todo el orbe, ávidos de compartir tan hermosa tarea, solicitan anualmente la oportunidad de participar en la protección de los quelonios.

Las autoridades del Parque, junto con las instituciones turísticas, hacen esfuerzos por facilitar la presencia de un creciente número de ecologistas extranjeros en esta singular operación de rescate.

La protección de las tortugas es sólo una de las múltiples tareas que conducen en el Parque Nacional de Guanahacabibes los experimentados técnicos del Centro de Investigaciones y Servicios Ambientales “ECOVIDA”, institución subordinada al Ministerio cubano de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA).

Ellos reciben –y agradecen efusivamente como co-beneficiarios de un Proyecto de cooperación para el Fortalecimiento del Sistema Nacional de Áreas Protegidas de Cuba-- el significativo apoyo financiero y técnico de un consorcio de donantes que incluyen al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el GEF (Global EnvironmentFacility o Fondo para el Medio Ambiente Mundial), el Fondo Francés para el Medio Ambiente Mundial (FFEM) y el Fondo Mundial para la Vida Silvestre (WWF), de Canadá, a los que se une un grupo de empresas privadas francesas: la petrolera TOTAL, la financista OCEOR y la entidad BOUYGUES.

El pájaro más pequeño del mundo: el zunzuncito, tiene en la Península de Guanahacabibes un hábitat favorableUna misión conjunta del PNUD y Francia –acompañada por expertos del Centro Nacional de Áreas Protegidas-- visitó recientemente la Península de Guanahacabibes y comprobó el avance sustantivo de las acciones de protección ambiental y humana en la zona.

Uno de sus integrantes, el Consejero para la Cooperación y Cultura en la Embajada de Francia en Cuba, François Sow, resaltó el aprecio de su país por la eficiente labor que desarrolla la mayor de Las Antillas en ésta y demás zonas amparadas por el proyecto, que incluyen a otra de las joyas naturales del Caribe: el valle de Viñales, objeto de un decidido trabajo de protección ambiental y humana por especialistas y técnicos del CITMA.

Para el licenciado Lázaro Márquez, el apoyo a la conservación del patrimonio natural en Guanahacabibes y otros lugares de Cuba contribuye significativamente a mejorar las condiciones de vida de la población y permite inculcar a las comunidades prácticas de vida compatibles con la protección de la naturaleza y el ambiente.

A su vez, la Oficial de Programas PNUD Gricel Acosta estima que estos proyectos ambientales se conjugan positivamente con varios Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), que la Comunidad Internacional aprobó en el año 2000 para aplicar en el planeta y cuyo cumplimiento Cuba presenta como uno de sus logros internacionales.
Son ellos, afirma Gricel Acosta, el ODM 7, Garantizar la sostenibilidad ambiental, y el ODM 8, Fomentar la Asociación Mundial para el Desarrollo.

Este significativo trabajo en el extremo más occidental de Cuba ha atraído la atención de instituciones científicas y sociales en otros países –entre ellos México, Honduras, Costa Rica, Nicaragua y Guatemala.

A su vez, diversas entidades cubanas, principalmente el Centro de Investigaciones del Ministerio de la Industria Pesquera, tienen bajo monitoreo otras zonas insulares del país, como son Cayo Largo del Sur y los cayos de San Felipe, igualmente utilizados por tortugas para su reproducción.

“Estamos muy orgullosos de nuestro trabajo, dice Lázaro Márquez. “Nos reconforta saber que laboramos en bien del medio ambiente y de los pobladores de este tan bello pedazo de la geografía cubana. Junto a las demás especies, nuestras tortugas están ahora a salvo”.


 
Pub. 26 de Mayo / 2011